La Érika
Cuando eres niño no tienes las palabras para comprender (sí, para comprender) ni las razones ni las mecánicas del odio. Pero el dolor es una lengua universal. Cuando eres niño es duro entender qué es exactamente lo que hace que los demás en el salón te cambien los pronombres, que ninguneén tu unicidad, que dicten sobre tu cuerpo. Es una experiencia repetida y cada vez, conforme ambas partes se vuelven más enteradas del poder de la palabra, más envilecida para el que lo padece. Uno comprende: la lengua es una lengua de dominio sobre el otro. Un día tu persona de 6 años se ve enjuiciada, sometida, rebajada, por una horda burlona. Erika. Es niña . Chulis. Y uno no entiende por qué es niña y uno no entiende, en todo caso, qué habría de malo en ello. Mas, como antes mencionado, es el lenguaje del odio con su dolor inflingido el que nos enseña la misoginia y, a un nivel que los niños no han sabido referir porque les es vedado, la homofobia. El último es vieja. Te enchinas la...